Ramales de la Victoria cuenta con un rico patrimonio natural, marcado por sus montañas, ríos, bosques y un extraordinario paisaje kárstico. Sus cuevas, formaciones geológicas y espacios naturales forman parte de un entorno de gran valor ecológico, paisajístico y cultural.
La Cueva de Covalanas, conocida como la cueva de las ciervas rojas, se encuentra en la ladera del monte Pando, en Ramales de la Victoria. Fue descubierta en 1903 por Hermilio Alcalde del Río y Lorenzo Sierra y destaca por su excepcional conjunto de arte rupestre paleolítico, formado principalmente por figuras de animales realizadas en rojo mediante la técnica del trazado punteado. Entre ellas sobresalen dieciocho ciervas, además de un ciervo, un caballo, un uro y varios signos. La cavidad, situada a unos 320 metros de altitud, ofrece además unas espectaculares vistas sobre los valles del Calera y el Gándara y constituye uno de los principales ejemplos del arte paleolítico de la cuenca del Asón.
La Cueva de Cullalvera, situada al pie del monte Pando, forma parte de un complejo kárstico de unos 12 kilómetros de recorrido, modelado durante miles de años por la acción del agua sobre la roca. Destaca por su espectacular entrada, de 14 metros de ancho y 28 de alto, rodeada de un frondoso encinar cantábrico. La visita permite descubrir sus impresionantes formaciones geológicas y conocer la relación de la cueva con el ser humano, desde la presencia de Homo sapiens hace unos 13.000 años hasta su utilización como refugio durante la Guerra Civil. El recorrido, de unos 400 metros y adaptado para personas con movilidad reducida, incluye una visita guiada y un audiovisual sobre el patrimonio natural, histórico y cultural del valle del Asón.
Ramales forma parte de la candidatura a Geoparque Mundial de la UNESCO Valles de Cantabria, un territorio de gran valor geológico, natural y cultural. Sus paisajes kársticos, cuevas, ríos y montañas permiten conocer la historia geológica de Cantabria y su relación con la biodiversidad y las personas.
Fuente Iseña es uno de los principales puntos de drenaje de la Sierra del Hornijo y un lugar de gran interés para conocer el paisaje kárstico de Ramales. Sus aguas y el complejo sistema subterráneo asociado forman parte de uno de los grandes misterios del patrimonio geológico de la zona. Además, su entorno permite descubrir dos de los bosques más característicos del paisaje kárstico cantábrico: el encinar cantábrico y el hayedo húmedo.